El leopardo del Kilimanjaro: ¿un misterio fabricado, una invención de Hemingway o un hecho real? Te contamos todo lo que se sabe sobre el leopardo congelado hallado en la cumbre del Kilimanjaro.
El leopardo en Las nieves del Kilimanjaro de Hemingway
En 1936, la revista estadounidense Esquire publicó el cuento de Ernest Hemingway Las nieves del Kilimanjaro. El primer párrafo describe a un leopardo congelado, tendido en la nieve, en la cumbre de la montaña:
El Kilimanjaro es una montaña cubierta de nieve, de 6.008 metros de altura, y se dice que es la montaña más alta de África. Su cumbre occidental se llama, en masái, “Ngàje Ngài”, la Casa de Dios. Cerca de la cumbre occidental yace el cadáver seco y congelado de un leopardo. Nadie ha explicado qué buscaba el leopardo a esa altura.
Ernest Hemingway, Las nieves del Kilimanjaro
Hoy, la altura del Kilimanjaro reconocida oficialmente es de 5.895 m. Pero no hilamos tan fino. Hemingway había pasado largas temporadas de safari en África y sabía de qué escribía. En la década de 1930, la altura exacta de la montaña africana todavía era incierta. Pero ¿de dónde salió el leopardo de su cuento y qué hacía a semejante altitud?
Quién encontró primero el leopardo congelado en el Kilimanjaro
Hemingway no inventaba nada al mencionar el leopardo congelado del Kilimanjaro. En efecto, fue descubierto en la década de 1920 por un grupo de alpinistas, que avistó al animal momificado a una altitud aproximada de 5.640 metros. En aquel momento, la zona estaba cubierta por campos de nieve y glaciares. No sorprende que el cuerpo estuviera bien conservado: se había congelado por completo.
Al mismo tiempo, al pie del Kilimanjaro vivía una figura extraordinaria: el montañista y misionero Richard Reusch. Alemán nacido en el Imperio ruso, era un auténtico aventurero y un apasionado de las expediciones de montaña. Reusch trabajaba en una misión luterana, donde enseñaba doctrina cristiana y alfabetización básica al pueblo indígena chagga del Kilimanjaro. En su tiempo libre ascendía al Kilimanjaro y organizaba excursiones para otros. Conocé más sobre el legendario Richard Reusch en nuestro artículo.
En 1926, emprendió otra ascensión hacia la cumbre y se convirtió en el primero en llegar al Pico Uhuru. En el camino, encontró el mismo leopardo del que había informado el grupo anterior. Se tomó una fotografía en la que se ve el cuerpo momificado del animal, con las patas encogidas. Junto a Reusch aparece, presumiblemente, Elisabeth Müller, una de las primeras mujeres en participar en ascensos comerciales.
Reusch hizo además otro hallazgo intrigante, que ayudó a explicar la presencia del leopardo a una altitud tan elevada. Un poco más arriba, también en la nieve, encontró el cuerpo congelado de un antílope. Es probable que estuviera subiendo en busca de rocas donde lamer sal. Se ha observado muchas veces a los animales del Kilimanjaro hacerlo, aunque por lo general no superan los 4.300 metros. Más allá empiezan las crestas estrechas y, si un predador lo persigue, al antílope no le queda otra opción que trepar más alto.
Al parecer, el leopardo seguía al antílope. En algún momento, el tiempo en la montaña empeoró y cayó una tormenta de nieve, que terminó matando a ambos animales. La altitud también fue decisiva: por encima de los 5.500 metros, el nivel de oxígeno en el aire es la mitad que al nivel del mar. La altitud extrema y la tormenta repentina no dejaron ninguna posibilidad para el antílope ni para el leopardo en el borde del cráter. Esta fue la teoría del propio Richard Reusch.
El antílope buscaba las salinas. El leopardo buscaba al antílope. A ambos los sorprendió una tormenta de nieve repentina. Richard Reusch
En esa ocasión, Reusch y sus compañeros trasladaron el cadáver del leopardo a un lugar más visible: sobre una roca. En un ascenso posterior al Kilimanjaro, Reusch volvió a encontrar el cuerpo e incluso cortó un trozo de la oreja del leopardo como recuerdo y para probar su hallazgo. Sin embargo, en su tercera visita, el animal muerto ya no estaba: la roca estaba vacía. Qué ocurrió exactamente con la momia del animal sigue siendo un misterio.
Leopardos y otros animales encontrados en las montañas
El misterioso leopardo y el antílope no fueron los únicos hallazgos inusuales. Hans Meyer, la primera persona en alcanzar la cumbre del Kilimanjaro, también informó haber encontrado restos de leopardo a gran altitud, específicamente en el collado entre Kibo y Mawenzi, 2 volcanes del macizo del Kilimanjaro.
En 1962, un grupo de alpinistas, a casi 4.900 metros, avistó una pequeña jauría de 5 licaones. Los siguieron durante un rato antes de desviarse. Esto no resulta particularmente sorprendente, ya que los animales grandes a veces cruzan la montaña por su meseta en lugar de rodearla. Por ejemplo, aún hoy, lejos de las rutas turísticas, en la meseta Shira pueden avistarse antílopes, búfalos, algunos licaones, servales y elefantes, y muy rara vez, leones. Los grandes antílopes eland también aparecen en el collado entre Kibo y Mawenzi. En julio de 2024, el equipo de Altezza Travel, mientras sobrevolaba el Kilimanjaro en helicóptero, avistó una manada de elands rumbo a Mawenzi. Contamos alrededor de 20 animales.
También se han descubierto restos congelados de leopardo en el vecino Monte Kenia. En 1997, científicos que estudiaban los glaciares encontraron parte de un leopardo sobresaliendo del glaciar Tyndall, a 4.390 metros de altitud. Aunque no es una altitud tan elevada como la del hallazgo del Kilimanjaro, demuestra que el caso del Kilimanjaro no es único. El análisis de radiocarbono del leopardo keniano reveló una antigüedad aproximada de 900 años.
Incluso hoy, los glaciólogos que estudian los glaciares del Kilimanjaro encuentran de tanto en tanto cadáveres congelados de distintos animales. Entre los hallazgos figuran monos azules, klipspringers, otros antílopes, mangostas y potamóqueros. Qué llevó a estos animales a la altitud asombrosa de casi 6.000 metros sigue siendo un misterio completo. No pudieron haber sido llevados por humanos, ya que las personas no llegaron al “techo de África” hasta fines del siglo XIX. El análisis de los restos indica que datan de antes de ese período, lo que sugiere que ascendieron por su cuenta desde la selva montana hasta esas alturas. Las razones de esos ascensos solo pueden conjeturarse.
Este tipo de comportamiento podría esperarse en los leopardos, conocidos por subir alto en las montañas. La mayor altitud registrada con fiabilidad por científicos para un leopardo es de 5.200 metros sobre el nivel del mar. Incluso así, está 440 metros por debajo del lugar donde se encontró el leopardo del Kilimanjaro. Parece que su historia seguirá siendo un misterio para siempre.
¿Querés conocer otro misterio? Leé nuestro artículo sobre el leopardo de Zanzíbar. ¿Está extinguido o todavía recorre los bosques de la isla de Zanzíbar? Seguí leyendo para descubrirlo.
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