Una señora rusa de Ulan-Ude, de 86 años, estableció una nueva marca Guinness en trekking de altura al convertirse en la persona de mayor edad del mundo en alcanzar la cumbre del Kilimanjaro (5.895 m). Su equipo llegó a la cima el 29 de octubre de 2015 a las 13:08, UTC+3.
Altezza Travel fue la primera en escuchar de ella cómo se siente estar en el techo de África y cómo seguir adelante bajo lluvias monzónicas torrenciales. Esto fue lo que compartió con nosotros.
- Angela, ¡felicitaciones por tu logro! Nos alegra haber sido parte de tu éxito. Por cierto, hasta donde sabemos, fue tu primera experiencia de trekking de altura. ¿Cuál te pareció la parte más difícil?
- Los primeros días de nuestra expedición casi parecían un paseo tranquilo. Después empezaron las lluvias fuertes. Pensé que no iban a terminar nunca. Durante el día hacíamos trekking, y por las noches nuestros guías secaban la ropa para que yo tuviera algo abrigado para ponerme a la mañana. El cansancio parecía imposible de superar; para el día de cumbre, que comenzó en Barafu Camp (4.600 metros sobre el nivel del mar), ya estaba completamente agotada. Allí empezó la parte más desafiante de mi viaje: alcanzar el pico Uhuru, algo que nos llevó 13 horas muy exigentes.
- Tus parámetros de circulación sanguínea a 4.600 m eran increíbles: la concentración de oxígeno era del 89 %, y el pulso, 70. Eso significa que la aclimatación a la altura no fue un gran problema para vos.
- Mi pulso y mi nivel de oxígeno eran excelentes, sí. Los controles médicos diarios lo confirmaban. Sin embargo, estaba agotada hasta el límite.
- ¿Se te cruzó por la cabeza volver?
- No, yo nunca me rindo. El guía y yo incluso bailamos un tango a 4.000 m. A 5.000 m tuvimos la suerte de ver el amanecer sobre las nubes. ¡Fue espectacular! Qué más... casi perdí la voz y apenas podía pronunciar una palabra, pero volver era lo último que tenía en mente.
- ¿Cuánto tiempo pasaste en la cima? ¿Qué sentiste ahí, en el punto más alto del continente africano?
- Pasamos casi 1 hora en el pico Uhuru. Su belleza irresistible me dejó fascinada. No quería irme de ese lugar. Y no era solo por los paisajes deslumbrantes. La fecha para alcanzar la cumbre del Kilimanjaro, el 29 de octubre, no fue elegida al azar. Sabía que en esa época del año había lluvias, pero llegar a la cima ese día era muy importante para mí. 80 años atrás le prometí a mi hermana Lydia que viajaría por las 2. Mi querida hermana era 6 años mayor que yo; había nacido en 1923. Murió de neumonía cuando tenía apenas 12 años y 4 días. La quería profundamente. El día en que hice cumbre era su cumpleaños. Le dedico este ascenso a ella.
- Cuando emprendiste tu primer viaje, el libro Guinness de los récords ni siquiera existía. Ahora que tu nombre forma parte de él, ¿cómo te sentís?
- No tenía idea de que podía batir un récord hasta que me lo dijeron los organizadores de mi expedición en septiembre (se ríe). Bueno, mentiría si dijera que no me entusiasma la idea de aparecer en el libro Guinness.
- ¿Cómo decidiste visitar África y subir al Kilimanjaro?
- Amo las montañas. Siempre me atrajeron. Y amo África, sobre todo su naturaleza. Además, al ser la montaña independiente más alta del mundo, el Kilimanjaro no es tan duro como el Elbrús o el Everest, y la cima no está cubierta de hielo; por eso no exige habilidades ni equipo especiales de montañismo. Entonces decidí intentarlo.
- Entonces llegamos a tu preparación. Estoy seguro de que a la gente le gustaría saber qué hiciste para estar lista para esta aventura.
- Mi primera intención era hacer el Camino Inca (de Cusco a Machu Picchu), en Perú. Es un trekking de 48 km a una altitud de 4.000 m. Pensé que, si podía con ese desafío, mi siguiente intento sería el Kilimanjaro. Por desgracia, los planes de Perú se cayeron y decidimos ir directamente a Tanzania. Camino mucho y rara vez tengo problemas de presión. Todas mis mañanas empiezan con ejercicios y una ducha fría. Supongo que esa fue mi única preparación.
- ¿Estoy en lo cierto si pienso que el Camino Inca y Machu Picchu serán el próximo capítulo de tu libro de viajes?
- ¡Sin duda! Además, siempre soñé con el crucero Anadyr-Murmansk, para visitar las islas del Ártico ruso y el Polo Norte. Viajar no solo es la mejor manera de conocer el mundo; también te ayuda a descubrir tu mundo interior, a entender de qué sos realmente capaz.
La compañera de Angela durante su aventura en el Kilimanjaro fue su hija Vera (62 años). Empezaron a planificar esta expedición en febrero de 2015. Su éxito dependía de muchas cosas: la condición física general de ambas, su resistencia y también una organización profesional. El equipo de ascenso de Angela estuvo integrado por 14 montañistas profesionales. Su trabajo coordinado y experto hizo que el ascenso fuera seguro y exitoso. Los guías principales de la expedición, el Sr. Elias Massawe y el Sr. Shabani Swalehe, tienen más de 15 años de experiencia en ascensos al Kilimanjaro.
“Alcanzar el pico Uhuru a cualquier precio nunca fue nuestra prioridad número 1”, comenta Aleksandr Andreichuk, director de Altezza Travel. “La tarea más importante era asegurarnos de que este ascenso fuera seguro. Todas nuestras expediciones incluyen un conjunto similar de medidas de seguridad: controles médicos diarios, sistemas de oxígeno, alimentación alta en calorías, etcétera. De todos modos, adaptamos la ruta y las medidas de seguridad para Angela y su hija. Por cierto, la conquistadora de la cima africana no necesitó ni botiquines ni sistemas de oxígeno”.
Viajera dedicada, Angela recorrió muchos países de la ex URSS. Sin embargo, hizo su primer viaje internacional cuando estaba por cumplir 80 años. “Un safari asombroso en Botsuana, las bellas cataratas Victoria en Zambia, la cautivadora Ciudad del Cabo. ¡Apenas puedo creer que haya visto todas esas maravillas! Recuerdo el Cabo de Buena Esperanza. Estaba sentada sobre una roca, y las salpicaduras de las olas gigantes se mezclaban con las lágrimas en mis mejillas...”. Así describe Angela su primer encuentro con África.
El majestuoso Kilimanjaro se convirtió en el siguiente logro de Angela, y sus aventuras todavía están lejos de terminar. Sus próximos destinos son Sudamérica y el Polo Norte. La cuenta regresiva ya empezó. ¡Le deseamos a esta singular e incansable señora rusa lo mejor en todas sus futuras aventuras! Mientras tanto, a Angela y Vera las espera un merecido descanso en las playas soleadas de Zanzíbar, además de un fascinante safari por Tanzania en la pintoresca sabana tanzana.
Podés ver el récord actual en este enlace: Mujer de mayor edad en subir al Kilimanjaro
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