Cada año, miles de viajeros vuelan a Tanzania para intentar ascender al punto más alto del continente africano, el Kilimanjaro (5.895 metros). Algunos regresan a casa sin alcanzar la cumbre. Esto puede suceder por distintas razones, pero la causa principal suele ser una aclimatación en altura deficiente.
En internet se encuentran cientos de materiales sobre este tema. Lamentablemente, la mayoría se parecen a artículos científicos y usan terminología difícil de entender para el viajero promedio. En este artículo vamos a explicar, en términos simples, qué es la aclimatación en altura y qué necesitás hacer para que tu aclimatación sea exitosa.
Importante: aunque hemos organizado con éxito miles de expediciones al Kilimanjaro y acumulamos una amplia experiencia en estos temas, no somos médicos. El autor de este artículo cuenta con un certificado de formación en atención médica en condiciones de montaña, pero no puede dar asesoramiento médico. Tomá esta información como referencia y, si tenés dudas sobre tu salud antes del ascenso, consultá siempre con tu médico.
¿Qué es, en términos generales, la aclimatación en altura?
Al planificar tu Kilimanjaro, probablemente veas o escuches con frecuencia la frase “aclimatación en altura”. En pocas palabras, se refiere a los cambios físicos que ocurren en el cuerpo para que te sientas mejor y el organismo pueda funcionar bien a mayor altitud.
La pregunta lógica es: ¿por qué algunos alpinistas empiezan a sentirse mal físicamente a medida que ascienden?
La razón es que, cuanto más subimos, menor se vuelve la presión atmosférica. Como resultado, aumenta la distancia entre las moléculas de oxígeno en el aire que respiramos: no hay presión suficiente para “mantenerlas” juntas. Así, con cada respiración, el cuerpo recibe menos oxígeno que en las altitudes a las que está acostumbrado.
El oxígeno es necesario para el correcto funcionamiento del sistema circulatorio, el cerebro y otras funciones vitales.
Si vivís al nivel del mar, tu cuerpo está acostumbrado a una determinada concentración de oxígeno. A medida que ascendés el Kilimanjaro, la concentración de oxígeno disponible se reduce de forma gradual hasta ser aproximadamente un 40 % menor que al nivel del mar en la cumbre final.
Nota: la proporción de oxígeno en la atmósfera en su conjunto (aproximadamente 20 %) no cambia, ya sea al nivel del mar o en el Kilimanjaro. Esa proporción corresponde a la combinación de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono que compone nuestra atmósfera.
Al percibir la falta de oxígeno, el organismo empieza a adaptarse activamente a las nuevas condiciones. Se producen muchos cambios fisiológicos; los más importantes son:
- aumenta la frecuencia respiratoria. El cuerpo intenta compensar la menor cantidad de oxígeno en cada inhalación respirando con más frecuencia, para que el número total de moléculas recibidas sea similar al que el organismo está acostumbrado a recibir;
- comienzan a activarse partes de los pulmones que normalmente permanecen “reservadas”; el cuerpo las guarda para situaciones como esta;
- el organismo empieza a producir enzimas especiales que “extraen” oxígeno de la hemoglobina recibida y lo envían al sistema circulatorio, reponiendo parcialmente el suministro;
- aumenta de forma significativa la cantidad de glóbulos rojos en la sangre. Esto permite que las moléculas de oxígeno disponibles lleguen más rápido a los órganos vitales.
Así intenta el cuerpo devolver el nivel de oxígeno al valor que necesita. Durante los controles médicos diarios, nuestros guías medirán tu oxígeno con un dispositivo especial: un oxímetro. Los niveles de oxígeno en sangre ayudan a nuestro equipo a entender qué tan bien avanza tu aclimatación.
Nivel de oxígeno aceptable
El nivel normal de oxígeno en sangre (a veces llamado saturación) se ubica entre 95-99 %. Las personas con enfermedades pulmonares crónicas o insuficiencia cardiovascular pueden presentar valores de entre 92 %-94 %.
En la montaña, la situación cambia y la saturación de oxígeno puede disminuir. Durante los controles médicos, nuestros guías prestarán atención a los siguientes indicadores:
- Entre 90 % y 99 %: ¡indicadores excelentes! Si no hay otros síntomas, podemos decir con confianza que esta persona está lista para continuar el ascenso;
- 80-89 %: indicadores buenos, que sugieren que la aclimatación avanza de forma relativamente favorable, pero es necesario prestar atención al estado general. Avisale a tu guía si tenés dolor de cabeza, indigestión, náuseas u otra molestia. Pueden ser los primeros síntomas del inicio del mal de altura. Más abajo encontrarás más información sobre el mal de altura.
Informale a tu guía cualquier malestar, incluso si parece insignificante. Si te sentís mal, avisale de inmediato. Su trabajo no es solo guiarte hasta la cumbre del Kilimanjaro, sino también cuidar tu seguridad.
Todos nuestros guías principales recibieron formación médica especializada en montaña y cuentan con certificación internacional Wilderness First Responder.
- 70 %-79 %: es una señal clara de que algo no anda bien. Tus guías comenzarán a hacer preguntas para establecer por qué la aclimatación no avanza de manera adecuada y para proteger tu salud y seguridad.
Esto no significa necesariamente que tengas que detener el ascenso y bajar. Los guías harán todo lo posible para que puedas continuar. Sin embargo, tu salud y tu seguridad siguen siendo nuestra prioridad. Si no hay otros síntomas, los guías te permitirán respirar oxígeno desde un tubo especial. Junto con un descanso adicional, esto elevará tus niveles de oxígeno en sangre y ayudará al organismo. Lo más probable es que la saturación se recupere y puedas seguir ascendiendo.
Si, además de los niveles bajos de oxígeno, también tenés otros síntomas, los guías te darán medicación para molestias habituales del montañismo.
- 65 %-70 %: estos niveles son una razón seria para pensar que la aclimatación no se produjo y que el cuerpo no tuvo tiempo de adaptarse a la altitud. Por lo general, una concentración de oxígeno tan baja se diagnostica durante el control médico de la tarde. Si, además de la baja saturación, la persona presenta dolor de cabeza intenso, náuseas y otros síntomas de mal de altura, los guías le colocarán una máscara de oxígeno y la acompañarán hasta el punto de evacuación más cercano. Desde allí, será trasladada en vehículo o helicóptero. Si hace falta, se puede usar una camilla para transportar a la persona enferma en lugar de caminar hasta el punto de evacuación.
Tené en cuenta que a algunos campamentos del Kilimanjaro no se puede acceder con vehículo de evacuación ni helicóptero. Desde esos lugares, la evacuación se realiza a pie (o en camilla) hasta llegar a la salida del Parque Nacional.
Nuestros guías siempre toman la decisión de evacuar a un alpinista con la máxima seriedad. Entendemos que, para muchas personas, ascender al Kilimanjaro es un sueño largamente esperado y también una inversión importante. Sin embargo, tu salud y tu vida no tienen precio, y ningún objetivo justifica asumir ese riesgo. Siempre podés volver al Kilimanjaro e intentarlo otra vez. De los miles de participantes en nuestras expediciones anuales, varias decenas se ven obligadas a detener el ascenso y descender. La mayoría regresa al año siguiente y alcanza la cumbre con éxito.
Entendemos lo importante que es para muchos llegar arriba, y trabajamos para que todos los participantes puedan alcanzar su objetivo. En nuestras expediciones, elegimos planes de alimentación muy equilibrados para la montaña, usamos excelente equipamiento y realizamos controles médicos diarios por la mañana y por la tarde, todo orientado a ayudarte a lograrlo. Los guías ayudan a encontrar el ritmo de caminata adecuado, llevan oxígeno embotellado y hacen mucho más para que los viajeros lleguen a Uhuru Peak (5.895 m).
Si por algún motivo esto no sucede, Altezza Travel aplica descuentos importantes para quienes quieran hacer un segundo intento con nosotros.
Por eso, si el guía considera que seguir ascendiendo es peligroso, lo mejor que podés hacer es descender siguiendo sus instrucciones y empezar a planificar una nueva expedición.
Mal de altura
Si el cuerpo tiene problemas para aclimatarse a la altitud, es necesario descender con urgencia. En cuanto recibe más oxígeno, el organismo empieza a recuperarse y a volver a la normalidad. Si permanecés a gran altitud, con el tiempo puede desarrollarse un grado severo de mal de altura. Es una condición extremadamente peligrosa que puede presentarse como edema cerebral o edema pulmonar y, en casos especialmente graves, como ambos a la vez. Si no se evacúa a la persona a tiempo y no recibe asistencia médica, las complicaciones pueden ser fatales.
Es fundamental distinguir los síntomas que acompañan una aclimatación normal en altura de los síntomas del mal de altura. El mal de altura indica que el alpinista claramente no logra adaptarse a la altitud y debe ser evacuado. El indicador principal es el nivel de oxígeno en sangre.
Los guías evalúan los demás indicadores en conjunto. Los siguientes factores pueden señalar el inicio del mal de altura:
- dolor de cabeza intenso y persistente;
- alteración seria del sueño, con imposibilidad total de dormirse por la noche;
- náuseas y vómitos.
Puede resultar confuso, porque estos síntomas son los mismos que aparecen durante el proceso normal de aclimatación. Sin embargo, con una aclimatación adecuada, la intensidad es menor y los síntomas deberían pasar en 1 día o menos. Una de las tareas clave de nuestros guías durante el ascenso es determinar la gravedad de los síntomas y decidir qué hacer a continuación: permitir que el integrante de la expedición respire oxígeno de un tubo y apoyar su organismo con medicación específica, o iniciar la evacuación si es necesario.
Edema pulmonar
El edema pulmonar ocurre cuando se acumula plasma sanguíneo de color claro en los tejidos de los pulmones. Al intentar inhalar, el líquido forma espuma e impide que los pulmones cumplan su función: suministrar oxígeno al cuerpo. Es uno de los problemas de salud más frecuentes relacionados con la montaña y quizá la principal causa de muerte en altura.
El edema pulmonar se desarrolla en 3 etapas, con síntomas que aumentan en intensidad en cada una.
Los siguientes síntomas indican la primera etapa del edema pulmonar:
- la persona puede mantenerse de pie, pero moverse le resulta difícil; en algunos casos no puede caminar en absoluto;
- no orina durante un período prolongado (8-12 horas);
- presenta problemas respiratorios, empieza con tos seca o aprieta los dientes al intentar inhalar;
- la respiración se intensifica y se vuelve más rápida;
- la piel puede volverse húmeda y pálida;
- los labios, las orejas y los lechos ungueales pueden adquirir un tono azulado;
- el pulso aumenta de forma notoria;
- la persona intenta acostarse, pero no puede permanecer en posición horizontal durante mucho tiempo;
- en algunos casos, la temperatura sube, lo que indica fiebre.
Si la persona no desciende rápido a menor altitud y no recibe atención médica, comenzará la segunda etapa.
Los síntomas de la segunda etapa del edema pulmonar incluyen:
- incapacidad para permanecer de pie, pero también para acostarse. La persona adopta una posición semisentada o reclinada. Puede intentar acostarse, pero empieza a ahogarse por el líquido en los pulmones y vuelve a sentarse;
- la tos seca es reemplazada por una tos húmeda. Puede expectorar flema;
- pulso acelerado;
- sed constante.
Si la persona permanece a gran altitud, después de aproximadamente 8-10 horas comienza la tercera etapa:
- dolor de cabeza agudo y punzante;
- temperatura alta;
- aumento de la presión arterial: la presión máxima alcanza 150-170 y la mínima 90-100 mm Hg;
- aparece sangre en la expectoración y otras secreciones se vuelven rojas;
- la respiración es difícil y se oyen claramente sibilancias desde el pecho;
- empieza a salir espuma rosada por la nariz y la boca.
Si la persona afectada sigue en altura, después de la tercera etapa entra en coma.
Edema cerebral
El edema cerebral ocurre porque disminuye la cantidad de líquido en los capilares del cerebro. Como resultado, el cerebro se inflama y aumenta de tamaño. En etapas avanzadas, el cerebelo empieza a presionar el tronco del encéfalo y daña áreas vitales.
Al igual que el edema pulmonar, el edema cerebral se desarrolla en 3 etapas.
En la primera etapa se observan los siguientes síntomas:
- la cabeza se siente pesada como plomo, aparecen dolores agudos de tipo “estallido” y parece que el cerebro no tuviera espacio dentro del cráneo;
- vómitos frecuentes;
- la persona afectada empieza a tener problemas de coordinación; camina como si estuviera intoxicada y no puede avanzar en línea recta;
- se vuelve muy apática, desconectada de todo lo que sucede;
- le cuesta responder preguntas y atender pedidos de otras personas.
La diferencia entre el edema cerebral y el edema pulmonar es que la persona afectada puede estar en posición horizontal.
Si no desciende, en unas 10 horas comenzará la segunda etapa del edema cerebral, caracterizada por lo siguiente:
- aumento significativo de la intensidad del dolor de cabeza;
- la persona empieza a comportarse de manera extraña y no comprende qué está pasando; pueden aparecer episodios de agresividad, euforia o conductas inusuales. Puede resistirse activamente a los intentos de evacuación, amenazar al equipo y a otros alpinistas;
- con el tiempo, la conciencia se ve inhibida. La persona puede no reconocer a miembros del equipo de ascenso o presentar otras demoras cognitivas.
Luego llega la tercera etapa, marcada por:
- dilatación de las pupilas y ausencia de reacción a la luz;
- pérdidas periódicas de conciencia y, al recuperarla, conducta irracional y confusa;
- entumecimiento de las extremidades y pérdida de sensibilidad;
- aumento de la intensidad del dolor de cabeza.
Como en el caso del edema pulmonar, después de la tercera etapa la persona afectada entra en coma.
Todos los guías de Altezza Travel recibieron formación para actuar ante la sospecha de edema pulmonar o cerebral, incluida la respuesta y el tratamiento adecuados para la seguridad de los clientes.
Nuestros guías trabajan de manera preventiva. Si una persona que asciende con Altezza Travel empieza a sentirse mal, no permitimos que la situación llegue siquiera a la primera etapa de edema pulmonar o cerebral. En cuanto queda claro que el malestar corresponde a una manifestación de mal de altura, y no a las molestias esperables del proceso normal de aclimatación en altura, nos aseguramos de que la persona sea acompañada hasta el punto de evacuación más cercano. Desde allí será trasladada en un vehículo especial de evacuación o en helicóptero. Por eso son tan importantes los controles médicos regulares que realizamos 2 veces por día.
¿Qué ocurre después de una evacuación? La persona será trasladada al hospital regional de la zona, KCMC Hospital en Moshi. Es uno de los hospitales más modernos del sudeste de África, cuyos especialistas tratan con frecuencia enfermedades de “montaña”. Allí, un equipo de médicos con experiencia atenderá al paciente y supervisará su cuidado.
En nuestras expediciones, estas situaciones ocurren muy rara vez. 2 veces por día, el equipo realiza controles médicos obligatorios durante los cuales se identifican todos los malestares. Con ayuda de oxímetros, los guías miden de forma regular el nivel de oxígeno en sangre de los integrantes de la expedición. También llevamos una provisión ilimitada de oxígeno embotellado y siempre podemos “ajustar” el nivel para facilitar la aclimatación. Precisamente por la atención que prestamos a la salud de los clientes desde el comienzo de cada expedición, y por actuar de manera preventiva en la aclimatación, quienes ascienden con nosotros rara vez tienen problemas de salud en la montaña.
Nuestros guías son muy atentos al monitorear la salud de los alpinistas en el Kilimanjaro. Durante el último año, más de 2.000 personas alcanzaron la cumbre más alta de África (5.895 m) con el equipo de Altezza Travel. Por distintas razones, alrededor de 100 participantes no llegaron a la cima. El descenso se organizó a tiempo y ninguno recibió atención con demora ni llegó a una situación potencialmente mortal como un edema cerebral o pulmonar.
La cantidad de ascensos no exitosos también se ve influida, sin duda, por el hecho de que muchos viajeros realizan el ascenso en pareja. Cuando, por ejemplo, el marido decide descender, la esposa suele decidir acompañarlo, aunque tal vez ella hubiera podido alcanzar la cumbre con éxito.
Las reglas principales para una aclimatación exitosa
Gracias a nuestras recomendaciones, la gran mayoría de quienes ascienden al Kilimanjaro se aclimatan con éxito a la altitud. Algunas personas no sienten nada en absoluto, mientras que otras se adaptan con molestias mínimas durante los primeros días de la expedición. Cierto malestar es normal, y por eso nuestros guías realizan controles de salud regulares. Un alpinista puede sentirse incómodo y, según las lecturas del oxímetro y otros síntomas, estar aclimatándose adecuadamente.
Para adaptarse con éxito a la altitud, es importante recordar las siguientes reglas simples, pero muy importantes, de aclimatación:
Elegí rutas de 7 días o más. Como explicamos más arriba, durante la aclimatación se producen muchos procesos en el cuerpo humano, y para adaptarse bien a la altitud el organismo necesita 2 cosas: tiempo y energía.
La práctica muestra que 6 días hasta la cumbre (eso es lo que lleva subir hasta la cima del Kilimanjaro en las rutas de 7 días; el día adicional se destina al descenso) son suficientes para la mayoría de los viajeros. Los tramos en estos programas son bastante moderados, especialmente durante los primeros días del trekking. Al llegar al campamento, los participantes de un ascenso de 7 días tienen mucho más tiempo para descansar y recuperarse que quienes eligen un programa de 6 o 5 días para subir al Kilimanjaro.
Por esta razón, la mayoría de nuestros ascensos grupales al Kilimanjaro son rutas de 7 días. Son adecuados tanto para principiantes como para alpinistas con experiencia que no tienen aclimatación previa a gran altitud.
A los viajeros que no hacen deporte desde hace mucho tiempo o simplemente quieren recorrer la ruta a un ritmo más relajado, les recomendamos prestar atención a las rutas de 8 días (7 días de ascenso al Kilimanjaro y 1 día adicional para el descenso).
Los visitantes de nuestro sitio pueden confundirse al ver publicados programas de 5 y 6 días. Los publicamos para montañistas con experiencia que ya obtuvieron aclimatación antes de visitar el Kilimanjaro y no necesitan preocuparse por un cuerpo que tarde más en adaptarse a la gran altitud.
Otra opción de aclimatación es ascender primero el Monte Meru, la segunda cumbre más alta de Tanzania (4.566 m). Después de alcanzar esa cumbre, podés elegir con seguridad un programa de 5 días en el Kilimanjaro, porque tu cuerpo estará suficientemente preparado para la altitud, a pesar de la ruta más corta.
¡Tomá más agua! El cuerpo usa mucha agua al subir una montaña, no solo por el esfuerzo físico, sino también para realizar las funciones adicionales necesarias para adaptarse a la mayor altitud. Es importante reponer de manera constante el agua del organismo: quienes ascienden al Kilimanjaro deben tomar al menos 3-4 litros de agua por día.
Recomendamos tomar 1,5 litros durante el tramo entre campamentos y completar el resto al llegar. Es mejor beber en sorbos pequeños, pero con más frecuencia. Durante el trekking, nuestros guías harán una parada de descanso cada 25-30 minutos y recordarán a los alpinistas que es momento de tomar un par de sorbos de agua.
Comé bien. El cuerpo necesita mucha energía para aclimatarse con éxito. Para eso, es necesario comer bien. La comida para los integrantes de la expedición la prepara nuestro equipo de cocineros de montaña. Preparan distintas comidas y bebidas calientes para el desayuno, el almuerzo y la cena. Diseñamos nuestro menú de montaña para que sea sabroso y equilibrado. Todos los días, los cocineros preparan una selección rica de cereales, pollo, carne vacuna, huevos, spaghetti, verduras, frutas frescas, sopas y más.
En general, el menú de montaña es un motivo de especial orgullo para Altezza Travel. Formamos a nuestro equipo de cocineros durante mucho tiempo, y nos alegra mucho escuchar a los clientes decir que en el campamento de Altezza Travel siempre comieron mejor que otros equipos de ascenso en los mismos campamentos. Podés leer reseñas sobre nuestras expediciones aquí.
A veces, lamentablemente, quienes ascienden por primera vez sienten que el apetito desaparece en la montaña. Aun así, el cuerpo necesita energía y hay que hacer el esfuerzo de comer.
Subí alto; dormí bajo. Es un dicho conocido del montañismo y la base de la llamada aclimatación “escalonada”. En efecto, el cuerpo se adapta mejor si el tramo diurno se realiza a cierta altitud y los alpinistas duermen a una elevación apenas menor que la alcanzada durante el día.
No necesitás preocuparte por seguir este principio: los guías te llevarán regularmente a puntos de aclimatación. Ya trazamos cada ruta y conocemos su perfil específico de aclimatación; solo te pedimos que confíes en nosotros y participes en las caminatas breves adicionales después de llegar al campamento. Vas a subir a un punto más alto y luego regresar al campamento para descansar. Por más ganas que tengas de saltearte la caminata de aclimatación después de la jornada, ¡participá en ellas! La práctica muestra que, para quienes hacen caminatas de aclimatación, el proceso de adaptación a la altitud es mucho más rápido que para quienes no las hacen.
No te apures. Cuanto más lento sea tu ritmo de ascenso, mejor para el cuerpo. Es preferible que el organismo use más recursos en aclimatarse que en recuperarse después de caminar rápido. Lo ideal es caminar por las laderas del Kilimanjaro 2 o 3 veces más despacio de lo que caminarías normalmente por la calle en tu casa.
Los guías y porteadores repetirán constantemente la frase “Pole-pole”. En suajili significa “despacio”. Es uno de los mejores consejos para un ascenso exitoso al Kilimanjaro: la práctica muestra que casi todos los alpinistas que adoptan un ritmo medido desde el comienzo de la expedición se aclimatan con éxito y llegan a Uhuru Peak (5.895 m) sin mayores dificultades.
Seguí estas reglas simples y no dudes en hablar sobre tu salud durante los controles médicos de la mañana y de la tarde. Escuchá los consejos de los guías de Altezza Travel y tu ascenso al Kilimanjaro tendrá muchas más probabilidades de éxito.
Si todavía tenés preguntas sobre la aclimatación en altura o sobre el ascenso al Kilimanjaro en general, escribinos por email. Nuestros asesores van a responder con gusto todas tus consultas.
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