Las montañas cubren aproximadamente 1 cuarto de la superficie de la Tierra. Son uno de los fenómenos geológicos más imponentes del planeta. Eurasia tiene la mayor superficie montañosa, equivalente al 33% de su territorio. En cambio, apenas el 14% de África está ocupado por montañas. Sin embargo, aquí se encuentra el Kilimanjaro, la montaña más alta y legendaria de África, con 5.895 metros.
Este artículo aborda los 5 tipos principales de montañas y explica cómo distintas fuerzas tectónicas les dan forma. También vas a conocer los rasgos que distinguen a los diferentes sistemas montañosos.
¿Cuáles son los 5 tipos de montañas?
¿Cómo se forman las montañas?
La formación de las cadenas montañosas es el resultado de procesos de la Tierra, relacionados sobre todo con el movimiento de las placas litosféricas o con la erosión de la corteza terrestre. La capa externa de la Tierra está cubierta por una corteza sólida, parecida al baño de chocolate de un bombón. Debajo se encuentra un magma líquido y denso; más profundo aún, el núcleo fundido. La capa externa de la corteza terrestre no es continua: está dividida en varios fragmentos llamados placas litosféricas. Cuando 2 de estas secciones masivas chocan, se producen distintos cambios geológicos.
“La corteza terrestre, llamada litosfera, está compuesta por entre 15 y 20 placas tectónicas en movimiento. El calor generado por procesos radiactivos en el interior del planeta hace que las placas se desplacen. Las masas terrestres de la Tierra se acercan y se alejan unas de otras a una velocidad promedio de alrededor de 1,5 cm por año. ¡Más o menos la misma velocidad a la que crecen las uñas de los pies!” (National Oceanic and Atmospheric Administration – NOAA)
Si una sección más densa de la corteza terrestre choca con otra menos sólida, comienza el proceso de subducción. Como resultado, la placa más pesada se desplaza poco a poco por debajo de la más liviana. Esto también puede provocar la erupción de magma líquido hacia la superficie, donde se solidifica capa por capa hasta formar una montaña volcánica.
Por ejemplo, las placas oceánicas son más densas que las continentales. Sin embargo, un proceso similar puede ocurrir cuando chocan 2 placas continentales. Si sus densidades son iguales, los bordes en el punto de contacto empiezan a elevarse.
En otros casos, las montañas se forman como grandes pliegues característicos en la corteza terrestre, resultado de una actividad magmática interna que se intensifica con el movimiento de las placas litosféricas. Todos estos procesos ocurren a una velocidad extraordinariamente lenta. El origen de la mayoría de las cumbres, tal como las conocemos hoy, tomó millones, e incluso decenas de millones, de años.
Los geólogos clasifican las montañas según distintas características. Una de las clasificaciones fundamentales se basa en su modo de formación. Veamos con más detalle cada uno de los 5 principales tipos de sistemas montañosos identificados por la ciencia.
1. Montañas plegadas
Es el tipo más común. Las colisiones entre placas tectónicas provocan la formación de montañas plegadas: la corteza terrestre se dobla en las zonas de contacto y los bordes de las placas se elevan. Millones de años más tarde, en esos puntos crecen montañas compuestas por una serie de cordones y valles paralelos. Las montañas plegadas son las más grandes y masivas entre las distintas clases de montañas. Presentan cumbres escarpadas, de perfiles irregulares, y profundas gargantas.
Para visualizar mejor este proceso, probá con un experimento sencillo: tomá 2 hojas de papel y empujá sus bordes uno contra el otro. Si aplicás un poco de fuerza, van a empezar a doblarse y elevarse. Algo similar ocurre en la formación de estas montañas. Hasta hoy, una gran cantidad de montañas plegadas sigue desarrollándose bajo la influencia de la actividad tectónica.
2. Montañas de bloque (montañas de bloque de falla)
Este tipo también se conoce como montañas de bloque de falla. Se forman como resultado de grietas o fallas en el macizo rocoso. Una parte, compuesta por un bloque, se eleva, mientras la otra se hunde o permanece al mismo nivel. Estas montañas presentan rasgos visuales distintivos, como laderas abruptas, casi dentadas, de un lado, y pendientes suaves del otro.
La formación de montañas de bloque suele darse en zonas donde las rocas perdieron plasticidad con el tiempo. Esto significa que se solidificaron y fracturaron bajo la influencia de procesos endógenos. La energía térmica generada en el interior de la Tierra desencadena movimientos tectónicos, magmatismo y actividad sísmica. Según la mayoría de los científicos, esos procesos reducen la viscosidad de la materia y facilitan la liberación de calor hacia la corteza terrestre. Así se forma una superficie cizallada, marcada por fallas.
Las montañas de bloque suelen ser más pequeñas que las montañas plegadas, ya que los procesos geológicos que explican su desarrollo no tienen la misma escala que los de estas últimas. Aun así, existen muchas montañas de bloque notables tanto por su extensión como por su altura.
3. Montañas volcánicas
Este tipo de montaña se forma como resultado de la actividad magmática en el interior de la Tierra. Las montañas volcánicas suelen tener forma cónica y laderas inclinadas.
El magma se encuentra a gran profundidad bajo la corteza terrestre. Luego comienza a ascender de forma gradual hacia la superficie. Puede abrirse paso y provocar una grieta en la corteza, o erupcionar como lava en zonas donde chocan placas litosféricas. Después, la lava se enfría y se endurece en la superficie. Se acumula capa por capa y, de ese modo, da origen a las montañas volcánicas.
Uno de los subtipos más comunes de montañas volcánicas son los estratovolcanes. Tienen una forma cónica suave debido a la baja viscosidad del magma basáltico que emiten. Un ejemplo destacado es el Kilimanjaro, ubicado en África Oriental.
El Kilimanjaro es la cumbre más alta del continente africano y se encuentra en Tanzania. Es un estratovolcán compuesto por 3 conos volcánicos. Según los geólogos, el Kilimanjaro se formó hace millones de años como resultado de la ruptura de una placa tectónica masiva, que desencadenó actividad magmática.
El volcán más antiguo del Kilimanjaro, Shira, tomó forma a partir de lava endurecida en la superficie. Hoy está completamente erosionado y dejó detrás una meseta del mismo nombre. Luego apareció Mawenzi, cuya cumbre principal alcanza los 5.149 m, seguido por Kibo, el volcán más joven, con su punto más alto a 5.895 m, hoy conocido como Uhuru Peak.
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La mayoría de las montañas volcánicas se encuentra dentro de la zona que rodea el océano Pacífico, conocida como el Anillo de Fuego del Pacífico. Además, hay montañas volcánicas distribuidas en la región que se extiende desde el Mediterráneo, a través de Asia, hasta la franja del Pacífico en el archipiélago indonesio.
4. Montañas en domo
Estas montañas surgen cuando la corteza terrestre es empujada hacia arriba por procesos endógenos. Sin embargo, la corteza no se fractura, y el resultado es una enorme montaña con forma de domo. Así se originan cordones montañosos amplios, de laderas suaves. Con frecuencia, la actividad magmática cumple un papel clave en la formación de las montañas en domo, aunque eso no las convierte en volcánicas.
Grandes volúmenes de magma se acumulan bajo la corteza terrestre, lo que hace que la superficie se abombe y se deforme. Pero el magma se enfría y se endurece debajo de la corteza sin erupcionar. Solo queda expuesto después de millones de años de erosión.
5. Montañas de meseta
Las montañas de meseta se caracterizan por sus cumbres planas y laderas abruptas. La erosión de grandes sectores de la corteza terrestre es responsable de la formación de este tipo de montañas. Aunque la mayoría de las montañas se crea por el movimiento ascendente del terreno, las montañas de meseta se forman por el hundimiento de la corteza. Para entender mejor este proceso, imaginá una llanura atravesada por un río. A lo largo de decenas o cientos de años, el agua en movimiento erosiona el suelo y deja las orillas elevadas. Si el río se seca, esas orillas se convierten en montañas.
La denudación y el hundimiento de la corteza terrestre toman decenas o cientos de millones de años. Así se forman montañas con cumbres planas y laderas escarpadas, pero sin picos prominentes. Algunos especialistas agrupan las montañas de meseta y las montañas en domo dentro de una misma categoría llamada montañas erosivas.
Para cerrar, vale la pena señalar que muchos sistemas montañosos conocidos presentan rasgos mixtos de distintas clases de montañas. Esto se debe a su origen y desarrollo bajo la influencia de actividades tectónicas complejas. Por ejemplo, todavía persisten debates sobre los verdaderos orígenes del Kilimanjaro, aunque la teoría oficial atribuye su formación a la actividad volcánica desencadenada por el movimiento de placas litosféricas.
Hay algo indiscutible: cada montaña es una verdadera maravilla geológica. De pie en su cumbre, uno queda sobrecogido no solo por la belleza que la rodea, sino también por la conexión con la inmensa fuerza de la naturaleza. Si vos también querés sentirlo, te invitamos a sumarte a un ascenso al Kilimanjaro con Altezza Travel.
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