Los viajes de mujeres solas están en crecimiento: cerca del 40 % de las viajeras en 2025 planea emprender viajes en solitario, un aumento del 8 % respecto del año pasado, según la firma de marketing Future Partners. Los especialistas prevén que esta tendencia seguirá creciendo a medida que más mujeres busquen independencia, aventura y crecimiento personal. Para ayudar en la elección, el equipo de Altezza Travel preparó una lista de destinos épicos para viajeras solas en distintas partes del mundo.
1. Uruguay, el destino más seguro de Sudamérica
Este país pequeño, de un tamaño similar al de Inglaterra, suele vivir a la sombra de sus vecinos más grandes, Brasil y Argentina. Anthony Bourdain, documentalista estadounidense de viajes, una vez le dijo a National Geographic que Uruguay está subestimado fuera de América Latina. Sin embargo, todo argentino “sabe lo genial que es, porque lo llena durante la temporada”.
El centro histórico de Montevideo, la capital uruguaya, cautiva con sus plazas empedradas, iglesias elegantes y casonas art déco, cuyas fachadas marcadas por el tiempo suman carácter a la ciudad. Sobre la costa atlántica, los barrios costeros de Pocitos, Buceo y Malvín tienen una atmósfera relajada, ideal para una viajera sola.
En 2015, la UNESCO nombró a la capital uruguaya una de sus Ciudades Creativas por su rica herencia cultural, y se refirió a ella como la “Atenas del Río de la Plata”. Otra gran perla uruguaya, Colonia del Sacramento, también integra la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Fundada por los portugueses en 1680, la ciudad es celebrada por su arquitectura colonial, preservada con notable cuidado.
Uruguay es conocido como un país progresista y abierto, a menudo llamado la “Suiza de Sudamérica” por sus sólidas tradiciones democráticas. Ocupa el puesto 48 en el Índice de Paz Global y figura entre los 20 países más seguros para las mujeres, según Global Citizen Solutions.
- No te pierdas: el Mercado del Puerto en Montevideo, las cabalgatas con gauchos por la pampa y las bodegas locales, capaces de competir con vinos chilenos y argentinos.
- Dato cultural: en Montevideo, el mate, la infusión preparada con hojas de yerba mate, es incluso más popular que el café.
- Dato interesante: José Mujica (a quien la BBC llamó “el presidente más pobre del mundo”, porque vivía en una chacra y se redujo el sueldo a USD 1.000 por mes) dijo una vez: “Los que necesitan mucho nunca están satisfechos”. De algún modo, es cierto: en Uruguay, los viajeros necesitan muy poco para sentirse felices.
2. Jordania, maravillas antiguas y hospitalidad cálida
Jordania tiene tantas capas culturales que incluso sus atractivos más famosos siempre parecen guardar algo nuevo. El desierto de Wadi Rum, por ejemplo, fue locación de filmación de Star Wars. Se lo puede visitar para contemplar sus paisajes de otro mundo, casi marcianos, o para conocer a los beduinos, cuyas tradiciones de hospitalidad y calidez hacia los huéspedes siguen siendo una parte esencial de la vida.
Jordania es también uno de los países más seguros de Medio Oriente. Según la ONU, registra apenas 0,6 delitos graves cada 100.000 habitantes, una tasa comparable con la de Suiza, Noruega o el Reino Unido. Numbeo también clasifica a Jordania como un país con baja criminalidad, lo que lo convierte en uno de los mejores destinos para mujeres que viajan solas.
- Ruta clásica: recorré la ciudad excavada en la roca de Petra, los arrecifes de coral del golfo de Aqaba y la antigua Carretera del Rey (siglo IV a. C.). Transitanda primero por legiones romanas y más tarde por peregrinos rumbo a La Meca, hoy conecta muchos de los principales atractivos de Jordania.
- No te pierdas: bucear en Aqaba, pasar una noche en un campamento beduino en Wadi Rum y visitar el Palacio Omeya.
- Dato cultural: la reina Rania, a menudo descripta por Vogue como un ícono de elegancia y estilo, es conocida por aparecer en público con la cabeza descubierta. Aunque no se espera que las viajeras sigan su ejemplo, se recomienda vestir con recato.
- Bonus cultural: Amán, la capital jordana, puede parecer discreta a primera vista: su mapa está salpicado de barrios uniformes color arena. Para percibir la Amán contemporánea, conviene ir a Jabal Amman. Allí hay librerías independientes, tiendas de recuerdos y cafés vintage frecuentados por la escena creativa de la ciudad. Según Tatler, incluso el rey Abdullah II y la reina Rania cenan de vez en cuando en alguno de los restaurantes del barrio.
3. Estonia, segura, moderna y con encanto medieval
Más de la mitad de Estonia está cubierta por bosques, mientras que su capital, Tallin, concentra a un tercio de la población del país. El resto vive en pueblos pequeños, aldeas y granjas entre esos mismos bosques. Aun así, sería un error pensar en Estonia como una simple provincia rural europea.
Tartu, Capital Europea de la Cultura 2024, tiene universidad desde el siglo XVII y formó a muchas mentes brillantes. Entre ellas, el premio Nobel de Química Wilhelm Ostwald y el escritor y lexicógrafo Vladimir Dal. Tallin, por su parte, fue una próspera ciudad de la . Hoy, su centro histórico, lleno de estructuras medievales bien conservadas, es considerado uno de los más cautivadores del norte de Europa.
El casco antiguo de Tallin aparece como visita obligada en todas las guías, pero hay mucho para explorar más allá de sus murallas medievales. Un ejemplo es el Parque Nacional Soomaa, junto al río Pärnu. En marzo y abril, el río se desborda, cubre caminos y convierte la zona en un escenario ideal para recorrer en canoa. Los locales llaman a este período la “quinta estación”.
La ciudad de Pärnu cobra vida a fines de la primavera y durante el verano. Se abre una costanera junto a la bahía, y los bares de playa tienen tanta actividad que Lonely Planet la llamó la “Ibiza del norte”. Estonia también ocupa el puesto 24 en el Índice de Paz Global, por encima de España, Reino Unido, Noruega, Italia, Suecia y muchos otros países.
- Ruta clásica: el casco antiguo de Tallin, la Universidad de Tartu y el Parque Nacional Soomaa.
- No te pierdas: los museos de arte y el barrio bohemio de Kalamaja en Tallin, el castillo de Narva a orillas del río Narva, los molinos y granjas de la isla Saaremaa, y el leil, las saunas tradicionales estonias.
- Rasgos locales: como otros países del norte de Europa, Estonia reconoce el “derecho de todos”, que permite caminar, acampar y recolectar recursos naturales casi en cualquier lugar, incluso en terrenos privados.
4. Uzbekistán, un gran hallazgo de Asia Central
Hace apenas unos años, Uzbekistán era uno de los destinos más complejos para los viajeros. En el país más grande de Asia Central, cambiar dinero al tipo de cambio oficial era difícil, las autoridades prohibían tomar fotografías en el metro de Taskent y los viajeros debían registrarse en hoteles para comprar pasajes de tren.
Hoy, Uzbekistán se abre con rapidez y se convierte en un destino ideal para viajar sola de forma responsable. Ciudadanos de 75 países, incluidos los miembros de la Unión Europea, pueden visitarlo sin visa por hasta 30 días. Llegan marcas internacionales y estrellas globales ya dan conciertos en la capital. El país, además, es bastante seguro: según el ranking Travel Safe, que analiza fuentes públicas y estadísticas policiales, Uzbekistán ocupa el puesto 40 (frente al 64 de Francia).
Uzbekistán es una tierra de contrastes. En Taskent, incubadoras tecnológicas modernas y anti-cafés conviven con la tradicional Ciudad Vieja. En el valle de Ferganá, los agricultores cultivan arroz para el plov mientras las fábricas ensamblan autos Chevrolet; al sur de Samarcanda, aldeanos de montaña de ojos claros se consideran descendientes de los guerreros de Alejandro Magno.
- Ruta clásica: la plaza Registán y la arquitectura colonial rusa en Samarcanda, la ciudad-museo de Jiva, los edificios modernistas soviéticos de Taskent y la Ciudad Vieja de Bujará.
- No te pierdas: el Museo Savitsky en Nukus, las fortalezas antiguas y las “Torres del Silencio” cerca del mar de Aral, y la torre Shújov en Bujará.
- Bonus cultural: los uzbekos son muy amables, pero no invasivos. En barrios históricos, una persona extranjera puede recibir una invitación a tomar té o incluso a visitar una casa, como parte de la etiqueta local, similar al small talk en Occidente. Una negativa cortés, aunque se repita, nunca se considera descortés.
5. Nueva Zelanda, el gran viaje para viajeros independientes
Nueva Zelanda está formada por 2 islas principales, la Norte y la Sur, además de unas 600 islas menores. La Isla Norte, donde se encuentran la capital, Wellington, y la ciudad más grande del país, Auckland, es conocida por sus atractivos culturales, volcanes y verdes praderas alpinas. La Isla Sur reúne las cumbres de los , fiordos dramáticos y playas escénicas.
El nombre maorí de Nueva Zelanda, Aotearoa, se traduce como “la tierra de la larga nube blanca”. Las tradiciones maoríes y sus rituales vibrantes se pueden conocer en el Lago Taupo, el sagrado bosque Waipoua o el Museo de Nueva Zelanda Te Papa Tongarewa, en Wellington.
Con una infraestructura turística bien desarrollada, una criminalidad muy baja y una red extensa de senderos de caminata, Nueva Zelanda es ideal para viajar de forma independiente. Global Citizen Solutions, que clasifica los mejores países para mudarse, la define como un destino ideal para mujeres que viajan solas.
- Ruta clásica: la Sky Tower y el museo de arte de Auckland, caminatas cerca del faro de Castlepoint al noreste de Wellington, y la Reserva Natural del Bosque Waipoua, hogar de Tāne Mahuta, un árbol de unos 2.000 años.
- No te pierdas: observar estrellas en la región de Mackenzie, hacer kayak en Fiordland y visitar el Parque Nacional Rakiura, donde se puede escuchar al kiwi, ave símbolo nacional.
- Rasgos locales: Nueva Zelanda es bilingüe, y la mayoría de las señales y marcas viales también están en maorí. La red de caminos está bien desarrollada, pero fuera de Auckland y Wellington las rutas se angostan a 2 carriles y serpentean por el paisaje, por lo que muchas veces no se puede usar el control crucero.
- Bonus cultural: las zonas alrededor de los volcanes Tongariro y Ruapehu, el río Waikato y la ciudad de Queenstown, en la Isla Sur, siguen siendo muy populares entre los fans de El Señor de los Anillos. Incluso sin vínculo con las películas, son deslumbrantes.
6. Kenia, safaris y cultura vibrante
Kenia está asociada desde hace tiempo con los safaris, pero el país tiene mucho más que sus parques nacionales. La vibrante Nairobi cuenta con una rica escena cultural, mientras que Mombasa y Diani combinan playas de arena con cultura suajili, moldeada por influencias africanas, árabes y europeas. Tierra adentro, abundan las oportunidades de trekking y ascenso: las laderas boscosas del Monte Kenia, la segunda cumbre más alta de África después del Kilimanjaro, tienen senderos tanto para principiantes como para caminantes con experiencia.
Para los estándares africanos, Kenia es un país próspero, con infraestructura desarrollada, una amplia variedad de hoteles y hostels, y uso extendido del inglés. Travel Safe clasifica a Kenia como relativamente segura para los viajeros. Para que el viaje sea fluido, conviene usar taxis oficiales en las ciudades, evitar caminar de noche y no dejar dinero ni objetos de valor a la vista.
- Ruta clásica: Reserva Masai Mara, Parque Nacional Amboseli y Monte Kenia.
- No te pierdas: el Lago Turkana, la ciudad de Lamu con su arquitectura tradicional y el fuerte portugués de Mombasa.
- Bonus cultural: en Kenia, como en Tanzania, se escucha la frase que hicieron famosa Timón y Pumba en El Rey León: “hakuna matata”, que se traduce como “sin preocupaciones”.
7. Bután, templos antiguos y naturaleza imponente
Este pequeño reino, enclavado entre India y China, es muy seguro para mujeres que viajan solas. Por ley, los turistas extranjeros deben estar acompañados por guías locales contratados a través de tour operadores. Además, Bután cobra a los extranjeros una tasa de desarrollo sostenible de USD 100 por día, una medida pensada para proteger la naturaleza y la cultura mientras limita el impacto del turismo masivo.
Bután recibe viajeros durante todo el año. En diciembre y enero, cientos de grullas de cuello negro pasan el invierno en el valle de Phobjikha. En primavera, las montañas florecen con amapolas azules alpinas, uno de los símbolos nacionales de Bután. El verano trae el Snowman Trek, de 348 kilómetros, famoso por sus marcados cambios de altitud, sus paisajes asombrosos y la posibilidad de conocer la cultura de las comunidades de montaña.
El otoño es temporada de festivales y suele marcar el final de la cosecha, un momento perfecto para viajar sola. National Geographic recomienda asistir a los festivales Thimphu Tshechu y Paro Tshechu para presenciar el cham, una vibrante ceremonia budista con danzas de máscaras.
- Clásicos destacados: el festival budista Paro Tsechu, el Monasterio Paro Taktsang suspendido sobre un acantilado y Jomolhari, una cumbre de 7.000 metros considerada sagrada en el budismo tibetano.
- Rasgos locales: en 1972, el cuarto rey de Bután, Jigme Wangchuck, declaró que la felicidad del pueblo era más importante que el PBI. La constitución del reino lo refleja al establecer que el principal deber del gobierno es garantizar el bienestar de cada ciudadano. En 2022, el 48,1 % de los butaneses se describió como feliz, el 45,5 % como “algo feliz” y el 6,4 % como infeliz.
8. Camboya, accesible, genuina y sorprendentemente segura
La historia de Camboya abarca tanto a los antiguos jemeres, que construyeron el icónico Angkor Wat, como a los Jemeres Rojos, cuyo régimen dejó un legado de dictadura y terror. El país también atravesó 3 décadas de guerras y conflictos en el siglo XX, cuyos efectos aún se sienten. Aun así, Camboya atrae viajeros de todo el mundo, no solo para ver Angkor, sino también para disfrutar de las playas de Sihanoukville, la isla Koh Rong y las aldeas flotantes del Lago Tonle Sap. Es posible encontrar una vida nocturna animada, explorar selvas tropicales, hacer snorkel o buceo, y acercarse a la cultura local.
Condé Nast sugiere que Camboya captura el verdadero encanto del Sudeste Asiático. Bea Maytiner, bloguera y viajera que recorrió decenas de países sola, describe a los camboyanos como personas sorprendentemente respetuosas, atentas y amables. Señala que, aunque Camboya puede tener pocas cosas perfectas, ofrece una abundancia de escenas genuinas y vibrantes.
- Conjunto clásico: el complejo de templos de Angkor Wat, los espectáculos de circo en Siem Reap, el templo Ta Prohm y el Ballet Real de Camboya.
- No te pierdas: los delfines de agua dulce en los estuarios del río Irrawaddy y Bassac Street, en Phnom Penh.
- Rasgos locales: la moneda oficial de Camboya es el riel. Sin embargo, debido a su valor fluctuante, el dólar estadounidense se usa mucho en las transacciones cotidianas y funciona como segunda moneda de facto del país.
9. Montenegro, un hallazgo mediterráneo para viajar sola con calma
El ex primer ministro montenegrino Dritan Abazović se animó a llamarlo el país más hermoso del mundo, y algo de razón hay. En una nación lo bastante pequeña como para caber dentro de los límites de Pekín, abundan las vistas deslumbrantes. Están la atmosférica capital Podgorica, las ciudades costeras de Budva y Ulcinj, las pintorescas montañas del norte y el Lago Skadar, donde sobrevuelan enormes pelícanos ceñudos.
Esa diversidad visual se siente sorprendentemente cohesionada. Incluso elementos que parecen contrastar se integran sin estridencias, como las tradiciones ortodoxas y el arte contemporáneo. En la Catedral de la Resurrección de Cristo, en Podgorica, por ejemplo, un fresco muestra a Marx, Engels y al mariscal yugoslavo Josip Broz Tito envueltos en llamas infernales.
El estilo de vida relajado de los montenegrinos es una marca cultural, visible en la costumbre local de tomar café mezclado con rakia a lo largo del día. Montenegro también es relativamente seguro: ocupa el puesto 34 en el Índice de Paz Global, por encima de Suecia, Corea del Sur, Grecia y Estados Unidos.
- Ruta clásica: el Monasterio Ostrog, las playas y el paseo marítimo de Budva, y la capital cultural, Cetinje.
- No te pierdas: la bahía de Kotor, el arco de hormigón del puente Đurđevića Tara sobre el río Tara y el kayak en el Lago Skadar.
- Rasgos locales: Montenegro organiza campeonatos de pereza, en los que los participantes deben permanecer acostados. Solo se les permite usar un smartphone y visitar el baño de vez en cuando.
10. Fiyi, islas amables y playas seguras
Ubicado en el Pacífico Sur, Fiyi es un archipiélago de más de 330 islas distribuidas en 14 provincias. Cada isla tiene sus propias tradiciones, cocina, dialectos y creencias particulares.
Fiyi combina naturaleza intacta, innumerables playas de arena blanca y hospitalidad genuina. Las islas transmiten calma y seguridad, con locales que en general son amables y hospitalarios. Ese espíritu se resume en la palabra fiyiana más común, “bula”, que funciona como saludo, deseo de bienestar y expresión de alegría sincera.
Otra muestra del ritmo relajado de las islas es la frase “Fiji time”, originada en la isla Taveuni, por donde pasa el meridiano 180, la línea internacional de cambio de fecha. Hacia el este todavía es ayer; hacia el oeste ya es hoy. El tiempo aquí es flexible, y llegar 1 o 2 horas tarde nunca se considera un problema: simplemente no hay necesidad de apurarse.
- No te pierdas: conocer la rica cultura de las tribus fiyianas, bucear con tiburones de arrecife y recorrer distintas islas.
- Rasgos locales: una expresión de la felicidad fiyiana es tomar kava. Esta bebida se prepara con la raíz de una planta que, según el Ministerio de Salud de Fiyi, ayuda a reducir la ansiedad y favorece la relajación. La kava se sirve en un bilo, un cuenco tallado en media cáscara de coco. Antes de beber, los invitados aplauden 1 vez y dicen fuerte “Bula!”.
- Bonus cultural: Fiyi enfrenta desafíos ambientales reales, como la erosión costera, el daño a los arrecifes de coral y la contaminación por plástico. El país lanzó hace poco la iniciativa Loloma Hour. Durante esa hora, los turistas pueden dedicar 60 minutos a aprender sobre la cultura fiyiana, limpiar manglares o plantar coral. “Loloma” significa un acto desinteresado lleno de amor.
11. Mongolia, cielos amplios y corazones más libres
Lo primero que se percibe en Mongolia es su vastedad. No sorprende: se trata de un país casi del tamaño de Europa occidental, con apenas unos 3 millones de habitantes. La mitad vive en Ulán Bator, la capital y la única verdadera metrópolis de Mongolia.
Gengis Kan es la figura más asociada con Mongolia. Su nombre aparece en el aeropuerto, en los billetes y en bronce: una estatua de 40 metros se alza en Tsongin Boldog, a 54 km de Ulán Bator. Sin embargo, administrativamente la estatua forma parte de la capital. Viajar por Mongolia se parece más a una expedición que a un recorrido turístico típico. Los visitantes llegan atraídos por el Parque Nacional Gorkhi-Terelj, con sus acantilados de granito y campamentos nómades; la cordillera Altai Tavan Bogd, con lagos de altura y glaciares; y el Lago Khövsgöl, a menudo llamado el hermano menor del Baikal.
Mongolia ocupa el puesto 37 en el Índice de Paz Global, junto a Suecia y Polonia. Travel Safe también le otorga una calificación favorable: la mayoría de los riesgos, incluidos fraude, robo y violencia armada, se consideran bajos. Las viajeras solas deberían evitar salir después del anochecer fuera de la capital y tener presente la barrera idiomática. En Ulán Bator se entiende bastante el inglés, pero en las zonas rurales se habla mongol y, de manera ocasional, ruso.
- Ruta clásica: el Festival Naadam, la estatua de Gengis Kan, el amanecer en el desierto de Gobi y la antigua capital chinggisida, Karakorum.
- No te pierdas: pasar una noche en una yurta mongola tradicional, los Flaming Cliffs, una cadena montañosa de rocas anaranjadas intensas, y el Lago Khövsgöl, el lago más profundo de Mongolia.
- Rasgos locales: en Mongolia se considera descortés saludar con la mano para despedirse, porque puede insinuar “no vuelvas”.
12. Islandia, fuego, hielo y absoluta tranquilidad
El escritor y viajero estadounidense John Ross Browne, que visitó Islandia en 1865, describió Reikiavik, la capital de la isla, como “el último confín de la civilización, lleno de olores horribles a pólipos descompuestos y pescado seco”. Hoy, 160 años después, Islandia resulta mucho más atractiva para los viajeros: entre septiembre de 2024 y julio de 2025, más de 1,8 millones de turistas visitaron la isla.
Las maravillas naturales de Islandia son imponentes en todas partes. Entre los puntos destacados están el Parque Nacional Thingvellir, hogar de una grieta tectónica, el valle de Geysir y la laguna glaciar Jökulsárlón. Reikiavik ofrece otro tipo de atractivo: en lugar de grandes plazas, palacios históricos o avenidas amplias, la ciudad es minimalista, compacta y fácil de recorrer a pie.
El principal desafío para las viajeras solas es el costo elevado del viaje. Travel Safe considera que Islandia es muy segura en general, aunque advierte que algunos operadores, zonas turísticas y taxis pueden cobrar tarifas infladas. En el Índice de Paz Global 2025, Islandia ocupa el primer lugar.
- Ruta clásica: el valle de Geysir, la cascada Gullfoss y el Parque Nacional Thingvellir cerca de Reikiavik, más la playa Reynisfjara con su arena volcánica negra.
- No te pierdas: las auroras boreales en el este de Islandia (mejor entre febrero y marzo, y entre septiembre y octubre), las piletas termales geotérmicas en Reikiavik y la laguna glaciar Jökulsárlón.
- Rasgos locales: el clima de Islandia puede cambiar con rapidez, por eso conviene seguir los pronósticos y las alertas oficiales. Planificá bien el presupuesto: la comida y el transporte son más caros que el promedio europeo.
13. Tanzania, de los atardeceres del Serengeti a las arenas de Zanzíbar
Tanzania reúne casi todo lo que los viajeros buscan en África y casi ninguno de los estereotipos habituales. El país alberga algunos de los parques de safari más grandes del continente; el más famoso es el Serengeti, en el noroeste, donde se puede presenciar la Gran Migración de ñus.
Otro gran atractivo natural es el Kilimanjaro, la cumbre más alta de África, que inspiró uno de los cuentos célebres de Ernest Hemingway. A pesar de sus 5.895 metros sobre el nivel del mar, el ascenso no exige entrenamiento profesional. La subida suele llevar de 6 a 8 días y atraviesa 5 zonas climáticas bien diferenciadas: tierras cultivadas, selva tropical, páramos de brezo, desierto alpino y, finalmente, la zona ártica glaciar.
Para unas vacaciones tranquilas de playa, los viajeros van a las islas Mafia, Pemba y Tanda. Quienes buscan una mezcla de calles coloniales y vida nocturna vibrante visitan Zanzíbar, hogar de Stone Town, célebre por su particular combinación de culturas árabe, india y suajili.
- Ruta clásica: safaris en los parques nacionales Serengeti, Ngorongoro y Tarangire, ascenso al Kilimanjaro, y playas y centro histórico de Zanzíbar.
- No te pierdas: la ciudad histórica de Bagamoyo, sobre la costa del océano Índico; el misterioso Lago Natron, con sus aguas rojizas; y las excursiones de día completo a los atractivos naturales de Arusha.
- Rasgos locales: en Tanzania, las mujeres suelen usar kangas, telas de algodón coloridas. Su rasgo distintivo son las inscripciones en suajili estampadas sobre la tela: proverbios, aforismos o frases ingeniosas. Los locales intercambian kangas en ocasiones especiales, y los textos suelen expresar afecto, humor o una ironía suave.
13 países para mujeres que viajan solas: resumen
(puesto en GPI-2025)
USD 2.800
USD 2.500
USD 100
USD 3.100
USD 2.100
USD 4.200
USD 1.600
USD 2.400
USD 3.200
USD 540
USD 4.200
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