Distinguir antílopes y gacelas no siempre es fácil, y hay una buena razón: todas las gacelas son antílopes, pero no todos los antílopes son gacelas. Entonces, ¿qué hace que una gacela sea una gacela? ¿Y qué tipos de antílopes existen? En este artículo, repasamos algunos de los datos más fascinantes sobre estos animales gráciles.
Para entender quién es quién entre los antílopes, conviene revisar qué define a los antílopes y a las gacelas, y qué lugar ocupan dentro de la jerarquía animal.
¿Qué es un antílope?
Hay alrededor de 100 especies de antílopes, y la mayoría vive en África. Es un grupo de enorme diversidad. Entre los más conocidos están los ñus azules, animales clave de la Gran Migración a través del Serengeti y Maasai Mara. Pueden medir hasta 1,5 metros de altura y pesar alrededor de 250 kg. Algunos antílopes son incluso más grandes. El mayor de todos es el eland gigante, que puede alcanzar 1,8 metros de altura y pesar hasta 1.000 kg.
¿Y las gacelas?
Las gacelas son un subgrupo de antílopes. Pertenecen principalmente al género Gazella, aunque algunas especies se clasifican dentro de géneros relacionados, como Eudorcas y Nanger. Son bastante más pequeñas que los grandes antílopes, como el eland. La mayoría no supera 1,1 metros a la cruz.
La clasificación de las gacelas también puede resultar algo confusa, aunque menos que la de los antílopes en general. Una de las más conocidas es la gacela de Thomson, o “Tommie”. Recibió su nombre por el explorador escocés Joseph Thomson, uno de los primeros en estudiar las tierras del pueblo masái. Esta especie vive en Tanzania y Kenia.
Con cuerpos esbeltos y gráciles, y patas largas, las gacelas están hechas para la velocidad y la agilidad. Suelen pesar entre 15 y 75 kg, según la especie. Su rasgo distintivo es la velocidad: algunas especies, como la gacela de Thomson, pueden correr a 80–90 km/h, con ráfagas breves capaces de alcanzar los 97 km/h.
Entonces, ¿cómo distinguís una gacela de otros antílopes durante un safari? No es fácil: algunos antílopes se parecen mucho a las gacelas, tanto por su aspecto como por su comportamiento, pero no son gacelas. Tomemos al impala, por ejemplo: es esbelto, de tamaño mediano y muy veloz, y aun así no es una gacela. Por otro lado, hay otro antílope muy parecido al impala y casi idéntico en tamaño y peso, pero que sí es una gacela: la gacela de Grant. La clave para diferenciarlos está en la forma de los cuernos.
Gacelas vs. antílopes: diferencias clave
Entonces, ¿cuáles son las diferencias clave entre las gacelas y otros antílopes? Tal vez no sean muchas, y no siempre resulten fáciles de detectar, pero existen.
Cuernos
En la mayoría de las especies de antílopes, solo los machos tienen cuernos. Entre las gacelas, en cambio, es frecuente que tanto machos como hembras los tengan. Dato interesante: los antílopes no mudan los cuernos como los ciervos. Crecen de forma continua durante toda la vida del animal.
Los cuernos de las gacelas son afilados y se curvan levemente hacia atrás. En otros antílopes hay más variedad: pueden ser espiralados, marcadamente curvos, entre otras formas.
Hábitat
Las gacelas viven solo en llanuras abiertas y secas, y en estepas desérticas, donde moverse a gran velocidad les da ventaja. No dependen de fuentes de agua, porque obtienen humedad de las plantas que comen.
Algunas especies de antílopes también habitan sabanas abiertas, pero muchas están adaptadas a bosques, matorrales, humedales o incluso regiones montañosas, por lo general donde el agua es más abundante.
Aspecto y tamaño
El pelaje de los antílopes suele ser pardo, con matices grises, rojizos o amarillos, y por lo general tienen el vientre blanco. La coloración va desde tonos arena claros hasta marrones oscuros. Muchos presentan franjas oscuras o marcas en la cara.
Las gacelas suelen ser más claras y de tonos más uniformes, lo que les da mejor camuflaje en espacios abiertos.
También hay una diferencia visible en el tamaño. Las gacelas se ubican dentro de un rango relativamente estrecho: no son ni muy grandes ni muy pequeñas. Su altura a la cruz suele ir de 54 a 120 cm. Los antílopes, en cambio, muestran una variación mucho más amplia. Incluyen gigantes como el eland y especies diminutas como el dik-dik o el antílope real. Los antílopes más pequeños miden apenas 25–30 cm a la cruz y pueden pesar tan solo 3,5 kg.
Comportamiento
Las gacelas son conocidas por el “stotting”: saltos verticales altos con las 4 patas fuera del suelo. Los científicos no están seguros de por qué lo hacen, sobre todo cuando hay depredadores cerca. Una teoría sostiene que es una demostración de fuerza: “No te molestes en perseguirme”.
Las gacelas suelen ser más rápidas y ágiles que otros antílopes. Sus cuerpos livianos y estrechos, sus cabezas pequeñas sobre cuellos largos y sus patas delgadas les permiten correr, saltar y cambiar de dirección con rapidez. Pueden alcanzar velocidades de hasta 80–95 km/h.
Curiosamente, algunos de los mejores saltadores entre los antílopes son los springboks: muy parecidos a las gacelas, pero clasificados en un género separado, Antidorcas (del griego “no gacela”), por diferencias en la mandíbula. Pueden saltar hasta 2 metros de altura con las patas rígidas.
Todos los antílopes son animales gregarios. Sus manadas a menudo se cuentan por cientos. Esto se ve especialmente en los ñus migratorios, cuyas manadas pueden unirse en grupos inmensos de miles de individuos.
Las manadas de gacelas también pueden llegar a tener cientos de ejemplares, aunque con más frecuencia se reúnen en grupos pequeños, por lo general de unos 10 individuos y a veces de algunas decenas. Si ves un grupo pequeño de antílopes, es muy probable que sean gacelas.
Dieta
Otra diferencia parcial está en la dieta. Todos los antílopes son herbívoros, y esto se cumple en el 100 % de las gacelas. Sin embargo, algunas otras especies de antílopes presentan excepciones interesantes. Los duíqueros, pequeños antílopes que viven en los bosques tropicales de África, han sido observados comiendo huevos, aves e incluso ranas. Esto los vuelve técnicamente omnívoros.
Con práctica, por ejemplo durante un safari, vas a distinguir cada vez mejor las distintas especies de antílopes. Después de ver unas cuantas veces gacelas de Grant en libertad, ya no las confundís con impalas. Así que elegí un destino y empezá a planificar tu viaje.
Los mejores lugares de Tanzania para ver gacelas y antílopes:
Cada uno de estos parques alberga numerosas especies de antílopes y gacelas, y permite compararlas lado a lado. Y si alguna vez tenés dudas, tus guías experimentados van a estar a mano para ayudarte y compartir datos fascinantes sobre estos animales. ¡Vení a hacer un safari en Tanzania!
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